
Desde 1994 debido a la aparición de la plaga del Picudo Rojo, se tratan regularmente más de 1.380 palmeras, siguiendo los protocolos establecidos por las autoridades competentes en materia de sanidad vegetal.
Esto ha permitido que
actualmente sigamos disfrutando de todos los ejemplares mientras en localidades vecinas han ido desapareciendo palmera tras palmera.
En
La Marina se han detectado 8 pérdidas no naturales de palmeras desde su creación, debido a enfermedades fúngicas.